Torsten Slok, de Apollo Global Management, sostiene que el ingreso por trabajador y los márgenes siguen planos en 493 de las 500 empresas del S&P 500.
Torsten Slok, socio y economista jefe de la firma de inversión Apollo Global Management, publicó el 24 de octubre de 2026 una nota en la que afirma que la inteligencia artificial (IA) no ha dado retorno financiero a las empresas de EE.UU. fuera del sector tecnológico. Según el texto, que puede leerse en el sitio de Apollo, el beneficio se concentra en las grandes tecnológicas.
Qué compara el reporte
Slok divide el índice S&P 500, que agrupa a 500 grandes empresas que cotizan en bolsa en EE.UU., en dos bloques: las siete grandes tecnológicas conocidas como «Magnificent 7» y las otras 493 compañías.
La nota examina el ingreso por trabajador, ajustado por inflación a partir del cuarto trimestre de 2019, y los márgenes de ganancia. En ambos casos, según Apollo, las cifras suben para las siete grandes y están planas para las 493. Los datos provienen de Bloomberg, Macrobond y cálculos de Apollo. La página de la nota no publica los valores numéricos en el texto, solo en gráficos.
Una tercera medición se refiere a la productividad. Slok usa una serie de la Reserva Federal de San Francisco que ajusta la productividad total de los factores según la utilización de capacidad, y concluye que, en esa medición, la productividad no muestra mejora atribuible a la IA.
Una factura que se lee como costo
El economista sostiene que las empresas comunes empiezan a ver lo que pagan por usar modelos de IA, facturado en tokens (fragmentos de texto que se miden y se cobran), como un costo que recorta márgenes y no como una vía de crecimiento. Según su nota, las empresas respaldadas por capital de riesgo gastan más en tokens, mientras que la mayoría de las compañías no necesita los modelos más recientes y no está dispuesta a pagar por ellos. Dos de los cinco gráficos del reporte usan datos de Ramp, una plataforma de gastos corporativos.
Slok añade que la IA no entiende por sí sola de responsabilidad, confianza, cultura ni reglas no escritas, factores que influyen en el riesgo de reputación y, al final, en los ingresos y los márgenes. Su comparación: la IA calcula muy bien, pero en una empresa pesa más el juicio de quien decide.
Mientras el gasto en IA agéntica y en tokens se mantenga en una parte pequeña de la economía, advierte, el efecto macroeconómico será limitado. Su conclusión es que la historia de la IA «se decidirá en el S&P 493» y no entre las siete grandes.
Qué no demuestra el reporte
Es el análisis de un economista de un fondo privado, no una estadística oficial. Compara dos grupos de empresas, pero no mide por sí mismo si cada compañía que compra servicios de IA obtiene o no un rendimiento. Tampoco prueba que el retorno no llegará más adelante: Slok plantea que el problema podría ser de fondo y no solo de tiempo, pero es una lectura suya.

¿Qué significa para ti?
- Si trabajas en una empresa que anuncia herramientas de IA, el reporte sugiere que, por ahora, ese gasto no se refleja en mayores ganancias por empleado fuera del sector tecnológico.
- Si tienes ahorros o un plan de jubilación como un 401(k) en fondos que replican el S&P 500, una parte importante de su valor depende de las siete grandes tecnológicas, según el propio análisis. Para una decisión de inversión, consulta a un asesor financiero con licencia.
- Los anuncios de recortes o de cambios en empleos atribuidos a la IA no equivalen a ganancias comprobadas: el reporte no mide empleo.



